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El idioma como un salvavidas: ¿Cómo pueden las diásporas mantener
viva su herencia?
Jay Hemmett | Esha Singh
Monday, 26 January 2026
Un idioma es algo más que solo palabras. Es un vehículo que sostiene la identidad cultural, que consolida la memoria histórica y que forma una cohesión cultural, todo lo cual quizá lo sientan con mayor intensidad las diásporas.
Durante siglos, las personas se han establecido fuera de su país de origen,
creando comunidades que se extienden por todo el mundo y usando el idioma
como su herramienta más poderosa para mantener una conexión con su país
de origen. Estas reconocen la importancia de sus lenguas ancestrales, que
fácilmente pueden acabar siendo víctimas de una sociedad cada vez más
influenciada por el inglés y perderse en la trampa de la asimilación.
Entonces ¿cómo es posible que las diásporas puedan mantener vivos sus
idiomas y qué está en juego si no lo hacen?
Durante muchos años, los lazos familiares y tradiciones han servido a las
diásporas para mantenerse conectadas a sus raíces. Los niños crecen
aprendiendo la lengua materna de sus padres y abuelos, quienes juegan un
papel crucial a la hora de acercarlos a sus antepasados. Más allá del hogar,
también servicios religiosos, festivales y eventos culturales contribuyen a un
sentimiento de comunidad, al reunir a personas de un origen étnico o nacional
especifico, mientras que a la vez fomentan los sonidos y las expresiones
familiares de la lengua. Cabe mencionar que en el mundo digital de hoy es
mucho más accesible aprender y sumergirse en cualquier idioma que antes.
Resulta natural, entonces, que quienes pertenecen a una diáspora vayan
forjando una nueva identidad, una que les cree la libertad de volver a sus
raíces ancestrales como y cuando quieran.
Sin embargo, la lucha por una identidad lingüística persiste desde siempre, y
sigue complicándose aún más de generación en generación.
Ya sea para bien o para mal, la responsabilidad de proteger su idioma natal
siempre cae sobre los hombros de las diásporas.
Tomemos como ejemplo el sur de Asia – una de las diásporas más grandes del
mundo, que abarca el Reino unido, América del norte, Australia y el Caribe.
Con más de 2000 lenguas y dialectos, el sur de Asia también tiene una riqueza
lingüística excepcional, a la cual se suma el hecho de que gran parte de su
población habla inglés con fluidez.
Sin embargo, parece que el inglés está gradualmente convirtiéndose en el
“enemigo”. A medida que más personas se sienten cómodas con el inglés y
van dependiendo cada vez más de él para comunicarse con los demás en el
mundo internacional, las lenguas maternas caen en desuso, y de repente las diásporas tienen que enfrentarse a cómo la sociedad occidental ha diluido un
aspecto significativo de su identidad.
El inglés también ha llegado a ser más un símbolo de estatus que una lengua.
Hablar inglés con fluidez supone una inteligencia y una clase más altas, lo que
amplía la desconexión entre las diásporas y sus lenguas maternas. La
responsabilidad de cerrar esta brecha recae en las diásporas, quienes han de
asegurarse de que el inglés no ensombrezca su identidad lingüística única –
pero el desafío aumenta con cada generación.
Entonces, mientras miramos hacia un mundo multilingüe, surge una pregunta:
¿seguirá siendo esencial para las diásporas mantener viva la lengua materna o
se convertirá en un lujo?
Copyright free image courtesy of Unsplash. Work is translated into Spanish by Jay Hemmett.
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